Esta receta ha gozado de una gran popularidad y un arraigo en las zonas rurales y campesinas, se acostumbraba comerla los fines de semana con tortillas del comal recién hechas y acompañado de frijoles negros de la olla con un riquísimo sabor a epazote. Así que manos a la obra!
IngredientesPara 4 personas1 kg de costilla de cerdo (de preferencia la que esta pegada al lomo)
600 gm de tomate o jitomate
2 chiles habaneros
2 chiles pasilla
1 pizca de comino
½ cucharada de mejorana
3 dientes de ajo grandes
sal y aceite de maíz o manteca
Modo de preparaciónPon a fuego un comal, lava perfectamente los jitomates y los chiles, pon a que se asen los jitomates a fuego no muy alto y voltéalos de vez en cuando para que se cuezan sin quemarse, una vez que ya están retíralos del fuego… En el mismo comal pon los ajos también a que se asen junto con los chiles y si no tienes inconveniente y te gusta la cebolla, pon a azar la mitad de una de estas de buen tamaño. Una vez hecho esto igualmente retira del fuego.
Por otro lado pon en una cazuela o sartén suficiente aceite o manteca para poner a freír los huesitos de costilla de cerdo, en tu licuadora con un poco de agua muele 3 dientes de ajo con poca sal y una pizca de tomillo, cuando las costillitas estén a medio dorar vacía esta mezcla allí mismo y baja el fuego para que se cuezan con esta mezcla.
En seguida tuesta y desvena los chiles pasilla quitando muy bien las semillas, ponlos a remojar en agua caliente para que se ablanden, cuando ya estén listos agrégalos en tu licuadora junto con los ajos que ya asaste y los chiles habaneros, allí mismo agrega los jitomates asados y la mejorana… Muele perfectamente bien y una vez que estén dorados los huesitos de costilla, agrega la mezcla a tu cazuela o sartén cuidando que no tenga demasiada grasa y déjalos a fuego lento el tiempo necesario para que la salsa se reduzca, checa la sal y ya estará listo.
Disfruta este sabrosísimo platillo producto del mestizaje de la cocina mexicana y no te olvides de acompañarlo con sus frijoles, sus torrillas y una buena olla de café o atole blanco de maíz. ¡Buen provecho!